“No hay otra patria que la lengua habitada, nos parece decir la poeta, frente al origen, la naturaleza, las cosas y los seres; de ahí que su lengua sea capaz de salvar, en su incandescencia, instantes y acontecimientos, convirtiéndolos en presencias puras, ya sea en la exploración de la memoria familiar o en la exploración de la locura, de la que Verduchi ha escrito con imaginación afiebrada, concibiendo la herida de la lengua como materia histórica, traduciendo, con asombrosa razón, la razón dislocada. Traducir, nos muestra la poeta, es la vocación esencial de la poesía cuando se enfrenta con la otredad, la enfermedad, la muerte. Su conquista: el poema que ‘lumbre fue un día / de bellísima blancura’. La intensidad de su voz, imprescindible en la poesía mexicana, ha configurado una obra esencial de nuestro presente”. María Rivera
María Rivera