Conocido como un de los novelistas más representativos del siglo XIX, José Tomás de Cuéllar también cultivó la poesía durante más de cuatro décadas. Su pluma recorrió los territorios interiores del hombre enamorado y mal correspondido, así como del joven que reflexiona sobre el sentido de la vida y se deja maravilla por los espectáculos crómaticos de la naturaleza. Dedicó poemas a parientes, amigos y compañeros de las artes, las letras, el teatro, la milicia y la ciencia.Como en el resto de su obra, el humorismo va de la mano de la crítica social, por lo que aquí se reúnen los versos satíricos dirigidos a individuos connotados o a situaciones tan ordinarias como la mala digestión; a ellos se contrapone la solemnidad de las composiciones religiosas.
Fernando Ibarra Chávez
Carolina Reyes Gómez