Por oleadas, con cíclica intensidad, retorna el estoicismo a nuestra sociedad: el movimiento estoico moderno, en su readaptación -burda y diluida, a veces práctica y sutil- del estoicismo antiguo, potencia esa forma de tenacidad que ahora se llama resiliencia: se presenta ostensiblemente como ayuda para un individuo en ansiedad, carente de sentido de propósito frente a un mundo en vertiginoso cambio.
¿Acaso no ocurrió algo similar en la Antigüedad con el tránsito de la primera stoa a sus múltiples manifestaciones posteriores, especialmente durante el auge del estoicismo en la cultura imperial romana? Los Pensamientos de Marco Aurelio ofrecen la oportunidad excepcional de presenciar, a través de un ejercicio de escritura privada, cómo un emperador romano procura conducir una vida deliberadamente estoica: un libro único, cuya reedición no podría ser más oportuna.