“Con todos los honores de un autor clásico” fue que el reverendo John Bowle (1725-1788) acometió una edición de la historia de Don Quijote y Sancho Panza; empresa admirable si se toma en cuenta que el inglés, que nunca visitó España, debió sumergirse catorce años en la lengua de Cervantes y en las novelas de caballerías a que éste hacía referencia.
En la edición de 1781 en tres tomos, Bowle edita en dos el texto de la novela y en uno, el que nos atañe, sus Anotaciones, primer ejercicio de amoroso cervantismo que aportó los temas en los que abrevarían comentaristas posteriores como Pellicer y Clemencín, entre otros.
“El Dr. Bowle –dice Leopoldo Rius– se propuso interpretar y facilitar la inteligencia de los pasajes oscuros, de los modismos, de la fraseología caballeresca, y de las palabras menos comunes”. Con este espíritu es que el reverendo Bowle dio comienzo a una rica tradición de cervantismo que honramos con este tercer volumen que complementa la historia de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.